Aquellos que predican que todo buen éxito es el
resultado final del pensamiento positivo, van a descubrir que la moneda tiene
otra cara también. Grandes pérdidas, confusión y reveses harán trizas los
procesos del pensamiento de mucha gente bien intencionada, que cree falsamente
que sus éxitos y su bienestar económico son el resultado de su propio pensamiento
positivo.
Jesucristo mismo fue un defensor del pensamiento
recto. Dios declara que El no nos ha
dado “espíritu de cobardía, sino de amor, de poder y de dominio propio”. Pero
muchos hombres buenos se han vuelto adoradores del poder de la mente. Aquellos que predican el pensamiento positivo
en armonía con los conceptos de las enseñanzas bíblicas, podrán ofrecer a los
hombres verdades que lo habrán sostener a lo largo de las crisis venideras. Aquellos que han tenido en menos la soberanía
de Dios y han suplantado actitudes mentales en lugar de corazones reformados,
quedaran desenmascarados como falsos
maestros. El pensamiento positivo sin
una vida piadosa, no ofrece esperanza alguna en tiempos de crisis mundial o
personal.
Cualquiera puede ser defensor del poder del
pensamiento positivo cuando las condiciones económicas son favorables y todas
las cosas están marchando bien. Pero cuando las cosas comienzan a desmoronarse
y todo está resultando al revés - y cuando sólo la intervención sobrenatural
puede ayudar - esa entonces cuando la verdad autentica saldrá a la superficie.
La verdad es que todo el pensamiento positivo del mundo entero no cambiará el
hecho de que vamos a tener una reacción económica mayor. Ningún predicador, ningún
filósofo, ningún autor podrán cambiar el rumbo que Dios ha ordenado.
Del libro: La Visión de David Wílkerson

